La duración ideal de las sesiones de entrenamiento de videojuegos para maximizar beneficios cognitivos varía según la intensidad







Un estudio a largo plazo revela que los videojuegos de entrenamiento cerebral pueden ofrecer una notable protección contra la demencia. Participantes que completaron un entrenamiento específico mostraron un 25% menos riesgo de desarrollar Alzheimer.

La investigación, publicada en la revista Alzheimer’s & Dementia, involucró casi 3,000 personas mayores. A través de sesiones de entrenamiento, se rastreó la salud cognitiva de los participantes durante 20 años, confirmando resultados anteriores que apuntan a beneficios duraderos del entrenamiento cognitivo.

Los participantes fueron divididos en grupos de entrenamiento cognitivo, incluyendo entrenamiento de velocidad, memoria y razonamiento. Solo el grupo de velocidad mostró beneficios significativos en la reducción del riesgo de demencia.

Capacitación mental

Expertos opinan que estos resultados podrían cambiar la forma en que se aborda la salud cerebral. La capacitación en velocidad podría incrementar la “resistencia cognitiva”, el mecanismo que permite al cerebro resistir el deterioro.

Los especialistas sugieren recomendaciones adicionales para reducir el riesgo de demencia, tales como pruebas de audición, control de factores metabólicos, ejercicio regular y realizar actividades cognitivamente estimulantes. La vacunación contra el herpes zóster también ha sido asociada con beneficios en la salud cognitiva.

Cómo afecta la edad

La edad de inicio del entrenamiento cognitivo influye en su eficacia para prevenir la demencia, con evidencia que sugiere mayores beneficios cuando se inicia en la mediana edad o antes, aunque los resultados varían por tipo de intervención y constancia. Estudios recientes indican que comenzar alrededor de los 40-65 años puede potenciar la reserva cognitiva y reducir riesgos a largo plazo.

Ventana óptima de inicio. Comenzar el entrenamiento entre los 40 y 65 años parece ideal para mantener la funcionalidad cognitiva, ya que esta etapa permite construir reserva cerebral antes del envejecimiento acelerado. Revisiones como la de Cochrane destacan intervenciones por ordenador en este rango etario, con al menos 12 semanas de duración, asociadas a menor riesgo de deterioro. Un estudio de 2026 mostró que, incluso en mayores de 65 años (edad media 74), el entrenamiento de velocidad mental redujo un 25% el riesgo de demencia tras 20 años de seguimiento, sin variación notable por edad exacta de inicio.

Evidencia por grupos etarios

  • En edad madura (40-65 años): Mayor potencial preventivo al aumentar la plasticidad cerebral y conectividad, según investigaciones sobre estimulación mental continua.
  • En adultos mayores (>65 años): Beneficios observables, como en el ensayo ACTIVE (1998-), donde ejercicios adaptativos de velocidad procesal fueron clave, independientemente de la edad precisa al inicio, priorizando la constancia.
  • En demencia leve-moderada: Efectos positivos en cognición global, pero más rehabilitadores que preventivos, con edades medias de 65-86 años.

Factores clave más allá de la edad. La eficacia depende más del tipo de entrenamiento (ej. velocidad mental adaptativa con refuerzos) y duración que de la edad sola; la constancia a lo largo de años maximiza la reducción de riesgo. No todos los entrenamientos cognitivos son igual de efectivos; solo algunos específicos muestran impacto en diagnósticos reales de demencia.